lunes, 11 de mayo de 2015

la vuelta al (medio) mundo en 72 horas

Luego de 72 horas de viaje, incluyendo una noche en Guayaquil y otra en Los Angeles, llegamos a Darwin. De las nueve maletas de 23 kg cada una, las cinco de equipaje de mano y el tubo con los lienzos, solo se quedó una en Los Angeles. Pero eventualmente llegó...

Como debe ser, hicimos el viaje de la mejor manera posible, disfrutando del viaje y de tener más de 230 kilos de equipaje que mover de un lado al otro. Todos teníamos nuestras responsabilidades, claro que éstas variaban de manera proporcionamentemente directa al tamaño corporal y la edad. A Tom le tocaban las maletas grandes, sus subidas y bajadas de balanzas, carruseles de equipaje, carritos portamaletas. A mí, la cargada de los equipajes de mano cuando el resto del equipo identificaban y contaban las maletas y llevar conmigo todos los papeles necesarios para hacer del viaje uno exitoso.

De Ecuador llegamos a El Salvador. Se lo vio bonito desde el avión. Muy verde y plano. En el aeropuerto, como puerto de entrada previo a los Estados Unidos, empezamos con los protocolos de seguridad propios de los gringos. Hasta los zapatos nos tocó sacar. Perdimos los Yogu-Yogus de manzana y las leches chocolatadas por estar por encima de los 100 ml reglamentarios. Mantuvimos las cremas y pociones de juventud y belleza.

Como nunca habíamos estado en Los Angeles (de ahora en adelante LAX), decidimos quedarnos 36 horas para ver lo que más se podía. Y de la mejor manera posible. Alquilamos un Ford Mustang rojo bombero (sin bombero!) convertible y sentimos el glamour subiendo por las venas. Visitamos el Paseo de las Estrellas de Hollywood, Beverly Hills, Santa Monica, el Museo de la Brea, comimos pasta italiana a puro estilo New York con cerveza belga y un hotdog al mero mero estilo mexicano. Fue una bellosura, como dirían por ahí...

De regreso al aeropuerto de LAX ya para abordar nuestro vuelo de Virgin Australia con destino final Darwin, nos informaron que no tenían record de nuestras visas. Bueno de la de Nina, Theo y mía. Tom se iba porque se iba. La super eficiente persona en la Embajada de Australia en Chile había puesto
el número equivocado de pasaporte, por ende no existíamos como migrantes legales Una llamada teléfono soluciónó el asunto y pudimos entrar. Creo que corrimos todo el aeropuerto de LAX hasta llegar al lugar mas escondido desde donde salia Virgin... e iniciamos las 15 horas hacia Brisbane y despues cuatro horas más hasta Darwin.

En Darwin nos recibió el sol y el calor de los trópicos. Casi casi que nos sentíamos en Galápagos. Nuevamente las responsabilidades de equipaje (menos una que se quedó en LAX) y nos recogió el hijo de mi supervisor. Quién - a propósito - nos reconoció como la única familia de cuatro personas con 230 kg de equipaje. La paila (balde) de la camioneta se llenó y 15 minutos mas tarde estábamos en la casa de Mark y Mandy. Qué diferencia con el aeropuerto de Baltra!

Una parada obligatoria en el banco para sacar dólares australianos (del estipendio de mi beca acumulados desde septiembre) y empezar la vida en Down Under... shorts, bibidis, cerveza y jugo de manzana...

Life is good Down Under!


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