miércoles, 5 de agosto de 2015

la andarina de Cuenca


El 26 de junio – durante la huasipichana – se armó un equipo de deportistas. Así sin más, entre cervezas y papas fritas. Era como si hubiéramos estado esperando a que alguien sugiera para decir al unísono Yes! El 2 de agosto participaríamos en el Katherine Ultra Challenge. Eran ‘solo’ 100 km en un día. Mark haría el nado de 3.2 km; Jurgen 11.5 km corriendo a campo traviesa; Mike 25 km en bicicleta de montaña; Tom en kayak 11.5; Jurgen (nuevamente) 40 km en bicicleta de ruta y yo – cerrando con broche de oro – 10 km en la ciudad.

Cuando estaba en la primaria y el ciclo básico, hice atletismo. Pero nunca carreras de fondo, solo velocidad: 80 metros planos, 100 metros planos, vallas. Una vuelta en la pista del estadio era suficiente para quedar rendida. Luego el año pasado entrené para la Huarmis en Cuenca pero a la final no la hice. Y ahora, de una, de golpe y porrazo me lanzaba a hacer 10K. Y encima al ser la que cerraba el trabajo en equipo, de quien dependía el tiempo final. Entrené entre 2-3 veces por semana desde el 26 de junio y para el 2 de agosto solo sé que iba a hacer lo mejor que podía.

El 1 de agosto viajamos a Katherine, 316 km al SE de Darwin. Katherine es la cuarta ciudad más grande del Territorio del Norte con aproximadamente 6,000 habitantes. Los primeros habitantes fueron aborígenes australianos de las nacionalidades Dagaman, Jaowyn y Wardaman. Hasta ahora sigue siendo un lugar importante para las reuniones tradicionales de los custodios originales de estas tierras. Al igual que el resto del Territorio del Norte es bastante caluroso, seco en la época seca (ahora) y muy mojado en la época de lluvia. El rio Katherine está en un cañón de más de 18 m de profundidad que se llena en la época de lluvia. Muchas casas de Katherine están construidas en zancos, para evitar daños por inundaciones.

En el camino, paramos en Adelaide River – a 113 km al SE de Darwin con sus custodios originales las nacionalidades Kungarrakan y Awarai. Un pueblito de carretera con cerca de 240 personas con lo básico: hotel, pub, oficina de correos y una historia fascinante. Luego del bombardeo de Japon a Darwin el 19 de febrero de 1942, Adelaide River se convirtió en el lugar de descanso de las tropas aliadas en su camino hasta Darwin, o de regreso de Darwin. Fue bombardeada temprano en la mañana del 12 de noviembre de 1942. El último bombardeo de Japón en el Territorio del Norte.  

El kayak iba encima de Phileas (nuestro Ford Falcon 1999) y el equipo de camping básico para el viaje de dos días en la cajuela. El atardecer, como todos los que he visto hasta ahora fue espectacular y luego de una cena rica en carbohidratos fuimos  a dormir antes de las 10 pm.

Al amanecer del domingo Mark y Jurgen salieron temprano. Antes que salga el sol. Mark nadó. Jurgen corrió. Los cálculos de Mandy – nuestra coordinadora – daban que con los tiempos reales estaríamos terminando todo para las 3 pm. Mike bicicleteó. Tom kayakeó en el rio Katherine. Aguas abajo y aguas arriba. Jurgen recibía la posta y a las 13h30 del domingo, con una sensación térmica de 30oC empecé mis 10K. Corrí, troté, caminé. Corrí, troté, caminé. Corrí, troté, caminé. Tom me siguió todo el camino como mi aguatero personal. Un bolso con agua, mandarinas y gatorade. Corrí creo que unos 7K, caminé el resto. Me cociné todo el tiempo.

Faltando como 200 m para la línea de llegada (bueno hubiera sido que sea GO para colectar $200) estaban mis compañeros de equipo quienes corrieron conmigo (¡dos sin zapatos!) esos 200 m finales. No creo que la carrera (/caminata) de 10K me haga adicta al deporte, pero creo que fácilmente me podría hacer adicta al sentimiento de cruzar la meta. Al oír a toda esa gente sonreída alentándome y congratulándome. Ahora entiendo por qué los corredores levantan los brazos al cruzar la meta. Y al final, una coca cola bien helada. Luego una cerveza con los panas. Eran las 14h40.

El atardecer del domingo fue igual de espectacular que el del sábado. Diferente, pero igual en lo majestuoso. La cena llena de camaradería, de sonrisas, de felicitaciones y anécdotas. Ellos se quedaron, mis piernas y yo fuimos a dormir a las 20h45. Bum, como piedra.

El lunes era feriado y de regreso paramos en Edith Falls dentro del Parque Nacional Nitmiluk. Un lago de agua dulce grande (y eso que es la época seca) y una cascada al final. Eucaliptos, acacias, pastos. Propios de climas secos. Y en el lago pececitos y pecesotes. Papamoscas de mil colores y “darters” (según Wikipedia estos pájaros se llaman aves serpiente, marbellas o patos aguja) y un ambiente de paz y tranquilidad. El agua, helada.

Fuente: http://www.themorningbulletin.com.au/
De regreso a Darwin paramos nuevamente en Adelaide River, pero esta vez en el Inn. Adelaide River Inn, que alberga a Charlie – el búfalo de Cocodrilo Dundee. Para quienes nacieron recientemente, Cocodrilo Dundee es una comedia australiana de 1986 ubicada en el Territorio del Norte y que tiene como protagonista a Cocodrilo Dundee, un duro del ‘Outback’ australiano, quién entre sus múltiples hazañas domina a un búfalo asiático solo usando dos dedos. Este búfalo ‘dominado’ está en el Inn. Junto con una colección de cervezas de barril, cerveza en botella y ‘pub grub’ para los motoristas cansados.


Hoy es miércoles, todavía me duelen los músculos de las piernas. Los de la espinilla, para ser más concretos. Muero de hambre permanentemente y todavía estoy cansada, pero ya estamos haciendo plan para participar en el Katherine Ultra Challenge del 2016…