El 26 de
junio – durante la huasipichana – se armó un equipo de deportistas. Así sin más,
entre cervezas y papas fritas. Era como si hubiéramos estado esperando a que
alguien sugiera para decir al unísono Yes! El 2 de agosto participaríamos en el
Katherine Ultra Challenge. Eran ‘solo’ 100 km en un día. Mark haría el nado de
3.2 km; Jurgen 11.5 km corriendo a campo traviesa; Mike 25 km en bicicleta de
montaña; Tom en kayak 11.5; Jurgen (nuevamente) 40 km en bicicleta de ruta y yo
– cerrando con broche de oro – 10 km en la ciudad.
Cuando
estaba en la primaria y el ciclo básico, hice atletismo. Pero nunca carreras de
fondo, solo velocidad: 80 metros planos, 100 metros planos, vallas. Una vuelta en
la pista del estadio era suficiente para quedar rendida. Luego el año pasado
entrené para la Huarmis en Cuenca pero a la final no la hice. Y ahora, de una,
de golpe y porrazo me lanzaba a hacer 10K. Y encima al ser la que cerraba el
trabajo en equipo, de quien dependía el tiempo final. Entrené entre 2-3 veces
por semana desde el 26 de junio y para el 2 de agosto solo sé que iba a hacer
lo mejor que podía.
El 1 de agosto
viajamos a Katherine, 316 km al SE de Darwin. Katherine es la cuarta ciudad más
grande del Territorio del Norte con aproximadamente 6,000 habitantes. Los
primeros habitantes fueron aborígenes australianos de las nacionalidades
Dagaman, Jaowyn y Wardaman. Hasta ahora sigue siendo un lugar importante para las reuniones
tradicionales de los custodios originales de estas tierras. Al igual que el
resto del Territorio del Norte es bastante caluroso, seco en la época seca
(ahora) y muy mojado en la época de lluvia. El rio Katherine está en un cañón
de más de 18 m de profundidad que se llena en la época de lluvia. Muchas casas
de Katherine están construidas en zancos, para evitar daños por inundaciones.
En el camino,
paramos en Adelaide River – a 113 km al SE de Darwin con sus custodios
originales las nacionalidades Kungarrakan y Awarai. Un pueblito de carretera
con cerca de 240 personas con lo básico: hotel, pub, oficina de correos y una
historia fascinante. Luego del bombardeo de Japon a Darwin el 19 de febrero de
1942, Adelaide River se convirtió en el lugar de descanso de las tropas aliadas en su
camino hasta Darwin, o de regreso de Darwin. Fue bombardeada temprano en la mañana
del 12 de noviembre de 1942. El último bombardeo de Japón en el Territorio del
Norte.
El kayak
iba encima de Phileas (nuestro Ford Falcon 1999) y el equipo de camping básico
para el viaje de dos días en la cajuela. El atardecer, como todos los que he
visto hasta ahora fue espectacular y luego de una cena rica en carbohidratos
fuimos a dormir antes de las 10 pm.
Al amanecer
del domingo Mark y Jurgen salieron temprano. Antes que salga el sol. Mark nadó.
Jurgen corrió. Los cálculos de Mandy – nuestra coordinadora – daban que con los
tiempos reales estaríamos terminando todo para las 3 pm. Mike bicicleteó. Tom
kayakeó en el rio Katherine. Aguas abajo y aguas arriba. Jurgen recibía la
posta y a las 13h30 del domingo, con una sensación térmica de 30oC
empecé mis 10K. Corrí, troté, caminé. Corrí, troté, caminé. Corrí, troté,
caminé. Tom me siguió todo el camino como mi aguatero personal. Un bolso con
agua, mandarinas y gatorade. Corrí creo que unos 7K, caminé el resto. Me cociné
todo el tiempo.

Faltando
como 200 m para la línea de llegada (bueno hubiera sido que sea GO para
colectar $200) estaban mis compañeros de equipo quienes corrieron conmigo (¡dos
sin zapatos!) esos 200 m finales. No creo que la carrera (/caminata) de 10K me
haga adicta al deporte, pero creo que fácilmente me podría hacer adicta al
sentimiento de cruzar la meta. Al oír a toda esa gente sonreída alentándome y
congratulándome. Ahora entiendo por qué los corredores levantan los brazos al
cruzar la meta. Y al final, una coca cola bien helada. Luego una cerveza con
los panas. Eran las 14h40.
El
atardecer del domingo fue igual de espectacular que el del sábado. Diferente,
pero igual en lo majestuoso. La cena llena de camaradería, de sonrisas, de
felicitaciones y anécdotas. Ellos se quedaron, mis piernas y yo fuimos a dormir
a las 20h45. Bum, como piedra.

El lunes
era feriado y de regreso paramos en Edith Falls dentro del Parque Nacional
Nitmiluk. Un lago de agua dulce grande (y eso que es la época seca) y una
cascada al final. Eucaliptos, acacias, pastos. Propios de climas secos. Y en el
lago pececitos y pecesotes. Papamoscas de mil colores y “darters” (según Wikipedia
estos pájaros se llaman aves serpiente, marbellas o patos aguja) y un ambiente
de paz y tranquilidad. El agua, helada. ![]() |
| Fuente: http://www.themorningbulletin.com.au/ |
De regreso
a Darwin paramos nuevamente en Adelaide River, pero esta vez en el Inn.
Adelaide River Inn, que alberga a Charlie – el búfalo de Cocodrilo Dundee. Para
quienes nacieron recientemente, Cocodrilo Dundee es una comedia australiana de
1986 ubicada en el Territorio del Norte y que tiene como protagonista a
Cocodrilo Dundee, un duro del ‘Outback’ australiano, quién entre sus múltiples
hazañas domina a un búfalo asiático solo usando dos dedos. Este búfalo ‘dominado’
está en el Inn. Junto con una colección de cervezas de barril, cerveza en
botella y ‘pub grub’ para los motoristas cansados.
Hoy es miércoles,
todavía me duelen los músculos de las piernas. Los de la espinilla, para ser más
concretos. Muero de hambre permanentemente y todavía estoy cansada, pero ya
estamos haciendo plan para participar en el Katherine Ultra Challenge del 2016…


